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viernes, 22 de mayo de 2015

I NEED A HEROINE

Con la clara conciencia y conocimiento de que vivimos en una continuación del régimen franquista bajo la narcótica apariencia de una democracia y, por ello, con un neto y radical escepticismo hacia los rituales de esta farsa, he de decir que nunca sentí el menor asomo de interés (repugnancia sí) ante el hecho de votar. Con todo, nunca se puede decir de esta agua no beberé porque la vida da sorpresas. Y una de ellas, la más agradable a día de hoy en lo social y político, es la de una mujer de largo recorrido cuya vida ha estado dedicada a un honesto, paciente y genuino servicio a la sociedad desde su puesto de jueza y a quien muchxs (incluido yo) votaríamos si se presentase algún día como candidata a presidenta de Gobierno. Es ella, la grande sin inflación alguna, Manuela Carmena.
Desde bastante pronto sufrió y conoció con detalle y de muy primera mano algunos de los más sórdidos entresijos de las cloacas del Estado herederas del aparato político-policial del franquismo y algunas de las consecuencias más macabras y tenebrosas del control de la política por parte de dicho aparato, como la matanza de Atocha, de la que escapó milagrosamente tras ser cofundadora del despacho de abogadxs laboralistas que fue objeto de la masacre, o la represión y tortura policiales en el País Vasco. Su trayectoria intachable puede ser resumida en dos palabras: justicia y autoridad.



Si la justicia se define por el hecho de dar a cada quien lo que merece y le corresponde, ése ha sido el empeño de la vida de Carmena. Luchadora por los derechos de un proletariado oprimido política y económicamente ya desde la dictadura, la jueza emérita se ha caracterizado por una defensa acérrima de los Derechos Humanos, siempre del lado de las víctimas de la injusticia, lo que le valió el reconocimiento tanto nacional como internacional (premio nacional Derechos Humanos en 1986[1], jueza decana de Madrid en 1993[2] y relatora de la Organización de las Naciones Unidas representando a España en el Grupo de Trabajo contra las Detenciones Arbitrarias para esta organización[3]). Algo que tiene muy nerviosas a las cohortes de sus contrincantes políticxs herederxs, sustentadorxs y continuadorxs del estado de cosas dictatorial en este país, entre ellxs Esperanza Aguirre, a quien Carmena rehusó dar la mano por dignidad de no seguirle el juego a una cazatalentos de la corrupción a cuyo albedrío se montó en Telemadrid la ronda de debates de candidatos a la alcaldía de la villa y corte. Evidentemente, la propaganda panfletaria, como no las ve ni en pintura y es copartícipe de la corrupción, llama “mala educación” a  la dignidad y a la decencia[4]).



Aguirre, con más ego que una celebrity, una carga de chulería sublevante al estilo Torrente y toda la ambición y avaricia propias de la casta de expoliadorxs, genocidas y corruptxs a la que pertenece, recurrió a la invectiva personal contra Carmena que, aun estando millones de veces más cargada de motivos para entrar en ese terreno, hizo de nuevo acopio de clase y se limitó a hablar de actuaciones políticas. A la “lideresa”, más preocupada por su imagen y por el mando que por otra cosa, de poco le van a servir los estirones de piel en el quirófano (bueno, a ella y a su chupicompi Cifuentes): cada día se parece más, inexorablemente, al Jóker de Batman, y con el alma, reseca y arrugada como una pasa, no hay estirones ni liftings que valgan: es el efecto imborrable de la avaricia y del ansia de poder. En cambio, a Carmena le preocupa más el bien de la gente desprotegida y hace lo indecible por conseguirlo aunque no ostente ningún cargo público: eso es autoridad. Por eso Carmena se parece cada día más a Batwoman; bueno, por eso y por mor de la indefensión de la gente, tan fiada siempre a providencialismos y mesías y que (esperemos y deseemos) se rebele ya de una vez como en Fuente Obejuna sin que la intimiden el matonismo y los chantajes mafiosos de una organización criminal legalmente registrada y amparada en leyes que hace, deshace o sencillamente vulnera a su antojo.

La condesa antisistema (o mejor, del sistema de lo que ella diga) tiene que comprar los taxis de Madrid para su propaganda electoral. A Carmena no le hace falta: se la ponen gratis y motu proprio los taxistas. Ya en nuestro corazón Carmena es esa heroína que suele haber tras la apariencia de una persona común. Común, pero nada corriente. Como sus superpoderes.




[1]“La juez Manuela Carmena, premio nacional Derechos Humanos 1986”, El País, 6 de diciembre de 1986
[2] “Una juez progresista, nueva decana de Madrid”, El País, 11 de febrero de 1993 (http://elpais.com/diario/1993/02/11/madrid/729433455_850215.html).
[3]“Manuela Carmena, elegida como candidata de Podemos a liderar la lista de Ahora Madrid”, El Huffington Post, 10 de marzo de2015 (http://www.huffingtonpost.es/2015/03/10/manuela-carmena-podemos-madrid_n_6838472.html).
[4] “La mala educación”, en La Razón, 20 de mayo de 2015 (http://www.larazon.es/local/madrid/la-mala-educacion-XF9766055#.Ttt1UjeVnB0ZE5D).

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