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jueves, 5 de septiembre de 2013

3, 2, 1,... ¡¡¡Mutando!!!





Portada: Marta Waterme
Contraportada: Alfonso Brezmes

A gusto del consumidor, lo importante es que lo leáis y lo difundáis, que el engendro lo merece. Estamos que no cabemos de gozo y de contento, pues en pocas horas nos han  desbordado las felicitaciones por el trabajo realizado. Mérito de este ESCRITORIO, que no nos gusta la falsa modestia, y por supuesto de los autores y sus obras. Ha sido laborioso el ejercicio de selección, al igual que decidir el tamaño del libro, o sea, el número de páginas. Queríamos que fuera ameno, variado y que tuviera la calidad que requieren nuestros proyectos. Somos exigentes, no podemos permitir defraudar a los lectores que esperan lo mejor.
Muchas gracias, seguiremos mutando.

[La redacción de MABELE EDICIONES].


(Hacer clic sobre la imagen para acceder a la página y enlaces de lectura-descarga de VIVIR MUTANDO).


sábado, 24 de agosto de 2013

La magia de los silencios...




Gran presentación europea (y presentación universal en español) de "OTROS SILENCIOS" de José Geraldo Neres, con prólogo de Claudio Willer, ilustraciones de Floriano Martins y traducción al español por Antonio Alfeca. Poesía brasileña de gran altura, a la vez entrañable y hecha con gran rigor.

El acto contará, lógicamente, con la presencia del autor, José Geraldo Neres, y será presentado por Antonio Alfeca, traductor y responsable de la edición llevada a cabo a través del sello Antaura Ediciones.

lunes, 1 de julio de 2013

Es la hora...

HOROLÓGICO

Estrecho cuello
Bósforo viviente
Mareas de hilachos
Mutilaciones de canto
Otrora madeja
Caen inexorables
Y lívidas
La sima

Donde el feroz paso
Qué chambelán impasible
Donde se ciñen los pulsos
Qué impasible costurera
Escalpelando redes
Aletargará en tapices
El protocolo molécula
El túnel que deriva
En un rostro infantil

Agotados los somníferos
Y al cabo de todo el cómputo
Una muerte atropellada
Recupera en falso
La ausencia
De algo registrado tan sólo
En cuatro paredes
Secretamente
Fuera de micro


(De Tarbimud , Antaura Ediciones, 2013).






TARBIMUD es un poemario compuesto por Antonio Alfeca en 2005, con ilustraciones del propio autor. En él se mezclan lo visionario y la numerología aplicada como recurso compositivo, además de la crítica social casi siempre presente en la bibliografía de Alfeca y que ocupa la segunda parte de TARBIMUD. Imágenes de un profundo surrealismo, a veces oníricas o simplemente rayanas en el absurdo; en cualquier caso, de clara filiación vanguardista. Un libro ajeno a la indiferencia.


domingo, 23 de junio de 2013

De lo pequeño y lo grande...




CICLÓPEO

Nos miramos a la minúscula distancia
que hay en el beso
o entre un átomo y su sombra
y al punto somos un solo ojo,
esa única pupila que ya no
necesita contemplar.




Las manos son las ciegas mariposas
suicidas de nuestros cuerpos:
revoloteando a tientas en la penumbra, buscan
libar de la flor para
perder el sentido.




8 DE SEPTIEMBRE, 15:22

Dulce balanza indecisa:
ora lo afirma tu flor,
ora lo niega tu labio.




STILL DRESSED

A veces te acaricio por encima del vestido
y no busco por detrás de él:
la revelación es la mayor suerte
de los mortales desvelos.



(De Poemínimos, colección de micropoemas a publicar próximamente en Antaura Ediciones).


viernes, 31 de mayo de 2013

Otros silencios...






OTROS SILENCIOS posee en grado excelso la belleza inherente a toda cosmogonía, firmemente asentada en un puñado de elementos que, en una suerte de alquimia, el poeta elabora como consumado demiurgo de la naturaleza, del tiempo y del espacio. Y es a la vez el poeta quien se sumerge en esa inmensa alquimia que constituye la vida, la suya propia y la de todo lo que le rodea. Una alquimia que es comunión y religión, donde la armonía es tan plena y trasciende hasta tal punto a los elementos del acontecer poético que todos ellos son a la vez agentes y pacientes de dicho acontecer y se permutan entre sí.

Esa demiurgia poética está henchida por la feliz integración de dualidades vitales: una condición brasileña y unos ancestros gallegos; una mentalidad de base europea y el sentido fuertemente dionisíaco de la existencia que reside en la religión yoruba de los Orishas. Y todo ello con un respeto sagrado por el Origen. Un libro colosal de la literatura brasilera, cábala-creación de un hombre al mismo tiempo residente y viajero, fruto de un mestizaje cósmicamente entrañable.
En suma, silencios que son otros: la expresión de todo un universo con el sentir de aquel niño que el poeta sigue reconociendo ser en su espléndida madurez vital: Pepe.


A. A.

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OTROS SILENCIOS, de José Geraldo Neres. Prólogo de Claudio Willer, portada e ilustraciones de Floriano Martins. Sinopsis y traducción del portugués al español: Antonio Alfeca (Antaura Ediciones, 2013).


Obra que obtuvo el prestigioso Premio Beca de la Biblioteca Nacional de Brasil (concedido sólo a diez autores brasileños, 2007) y el Premio Programa de Acción Cultural para el apoyo a proyectos de publicación de libros en el Estado de São Paulo (2008).

Igualmente fue respaldada por comentarios de Afonso Henriques Neto, Profesor del Instituto de Arte y Comunicación Social de la Universidad Federal Fulminense en Río de Janeiro y actualmente Director de la revista “Poesia sempre” de la la Biblioteca Nacional de Brasil.

martes, 28 de mayo de 2013

De todo lo que vuela...




APUNTES SOBRE EL BESTIARIO PERSONAL DE VICENTE ALEIXANDRE EN
LA DESTRUCCIÓN O EL AMOR (I)

Hay un ingente acervo de escritos sobre la figura que aquí me ocupa, de cuyo nacimiento (como del de Lorca) se cumplió un siglo no hace mucho y cuya obra, a mi entender y al de muchos, está dotada de una irresistible fascinación. Por tanto, no pretendo con esta serie ninguna aportación especialmente novedosa a la bibliografía existente sobre nuestro autor, ya vastísima como he dicho; mi intención es sencillamente la de rendir un modesto tributo a quien considero uno de mis mayores ascendientes (literarios, por supuesto).
Dentro de la poesía cósmica y aglutinante de Aleixandre, como se ha observado repetidamente, todo está implicado y encuentra su lugar y su función dentro de la paradójica ambivalencia y en la lucha de opuestos que todo ser encierra; de este modo, el poeta concibe metafísicamente la existencia y su negación como motor del Universo. Lo que más atrajo mi atención en este sentido fue el simbolismo relativo al reino animal. No es que éste resulte en contenido diferente a otros temas y motivos en su obra; pero es curioso no sólo constatar el sentimiento que evoca en nosotros la aparición de un motivo animal en un determinado contexto, sino cómo Aleixandre sabe configurar la bipolaridad de la vida en todos y cada uno de los elementos de su bestiario. Algunos como, vgr., José Ángel Valente [1], han sabido apreciar esta tensión en motivos aislados (en este caso, la serpiente como símbolo del conocimiento que puede usarse para bien o para mal). En el discurrir tanto de las presentes líneas como de los otros dos artículos de esta serie observaremos que dicha tensión es aplicable a otros motivos animales en principio con menos probabilidades de ser tomados como referencia bifaz, pero que también tienen su lado sorprendente (el surrealismo, si alguna característica tiene, es precisamente la de sorprender y cautivar desde la raíz del alma, y Aleixandre sabe hacerlo como nadie).
Ya el título de las presentes notas indica claramente cuáles van a ser los miembros del bestiario que inauguren la serie. Por ahora me ceñiré sólo a La destrucción o el amor, cuarta obra poética del autor en orden cronológico y segunda de peso por entonces en el conjunto de su producción (anterior fueEspadas como labios).
Más que significativa es la presencia de seres voladores en La destrucción o el amor, que se remonta a los orígenes del ritual mitológico-religioso tal como es habitual en toda cosmogonía. De los cincuenta y cinco poemas de que consta dicha obra, en treinta y nueve de ellos aparece como tema un ser alado o, cuando menos, una alusión al mismo o a alguna parte de su fisonomía. La frecuencia de tal aparición nos indica que nos encontramos ante uno de los sólidos pilares simbólicos sobre los que se asienta la creacional poesía aleixandrina: el ansia de espíritu y la lucha de éste por expandirse y a la vez aniquilarse en un Eros que es Tánatos.
Todo ser alado simboliza, de una u otra forma, la espiritualidad, el pensamiento, la imaginación, el movimiento del alma que tiende a alcanzar la mayor elevación de que es capaz[2] y, por extensión, toda concepción espiritual materializada en la realidad. La naturaleza eminentemente globalizante de dicha concepción halla su manifestación más intensa en el denominado por Octavio Paz amor-voluntad, que ante todo desempeña el papel activo de compromiso intencional con lo amado, más allá de la simple respuesta a la fuerza de atracción inherente al deseo o al amor pasional. Según escribe Cirlot citando un pasaje de Le Monde des Oisseaux, de Toussenel, «envidiamos la suerte del pájaro y prestamos alas a lo que amamos, porque sabemos por instinto que, en la esfera de la felicidad, nuestros cuerpos gozarán de la facultad de atravesar el espacio como el pájaro en el aire[3]». Eso sí, en busca de un cielo  que no es nada sin dicho vuelo, vuelo que es el acto de vivir por antonomasia, ir hacia lo Otro; un constante estar emigrando, en palabras de Ortega y Gasset; la realidad ideal que nos hace sentirnos libres y felices, que no ignora a y es complementada por aquella que nos subsume y aun nos confunde. Los extremos se dan la mano; en caso contrario, tal vez el Universo no existiría, al menos en la forma en que lo conocemos.
Y Aleixandre es, si se me permite la expresión, un maestro en altos vuelos. Sea en forma de poderosa águila o vilano, e incluso de frágil mariposa (a veces veremos que no tanto); sea en forma de grácil golondrina, de paloma, de gallo, de ruiseñor, de gaviota o de cualquier otra suerte de pájaro, el poeta surca majestuoso los cielos de su arte. Con todo, la forma predominante de referirse a un ser alado o a un elemento afín a él es la genérica: pájaros, aves; pluma (o plumón); alas, nido. Las formas específicas de referencia en esta área semántica se limitan casi a tres elementos muy significativos: la mariposa, la paloma y el águila (a la que Aleixandre dedica un poema entero).
Vayamos primero con las alusiones genéricas; es decir, pájaro, ave, etc. En el desarrollo de La destrucción... el espíritu, la idea, la pureza y virginidad simbolizados por dichas alusiones atraviesan los más variados estados a través del acontecer amoroso. No siempre se habla de un espíritu dulcemente ingenuo(fasto de plumas no tocadas), tan regiamente elevado que su «color» se confunde con el de su celestial esencia (azul pájaro) o en idílica armonía con la naturaleza primera de las cosas y con el principio vital que las gobierna (Todo suena cuando el rumor del bosque siempre virgen/ se levanta como dos alas de oro). Tanto la proyección fiel de los pensamientos y expectativas en un entorno sentimental que así se enaltece (mar que voló hecho un espejo,/ como el brillo de un ala; o bien espejo donde el más mínimo pájaro no se escapa; o incluso El mar palpita como el vilano,/ con esa facilidad de volar hacia los cielos) como la conservación del carácter libre del espíritu en dicho entorno (poemas JunioAurora insumisaA ti, vivaA la muertaCanción a una muchacha muertaSobre la misma tierraEl fríoQue así invade) son sólo la mitad de su subebajante trayectoria. Como se observó ya supra, el espíritu es también memoria (esto es, esfuerzo, compromiso) dentro del amor-voluntad (graciosos pájaros se copian fugitivos,/ volando a la región donde nada se olvida; poema Hay más); una memoria que conlleva tensión y sufrimiento, pues irremisiblemente el espíritu siempre ha de mostrarse comprensivo y compasivo (pluma extensa que con calor de axila/ cobijaría una frente convocándola a un llanto), bajarse a la realidad del alma, por pequeño que sea el descenso (un dolor como un pájaro; poemasCorazón en suspensoCorazón negroEterno secreto), consciente de que debe manifestarse aun a pesar de su fragilidad (poema Vida). Los vaivenes y desengaños amorosos pueden hacer no obstante que el espíritu sometido al sentimiento, la pasión y la posesividad (poemas MinaHumana vozSoy el destino) devenga agotado, avejentado, caótico (poema Tristeza o pájaro) y se retraiga o quede como objeto del desdén y la nostalgia (poemas Sólo morir de díaLa nocheCerrada puertaLa muerte; primeras dos estrofas de Nube feliz) hasta el punto de que, en situaciones de pesimismo precario y extrema confusión(nauseabundo pájaro de barro contagiable; amarillo pájaro; pájaros como láminas aplicadas al suelo), los planos del sexo o del sentimiento puedan ser confundidos con el espiritual (si un pájaro repasa velozmente,/ no faltará quien lo equivoque con unos dientes ligeros; De nada sirve que un mar inmenso entero/ sienta sus peces entre espumas como si fueran pájaros;... la base... de... la columna/ que aplasta un ala de ruiseñor ahogado; [mar] cuyos celestes peces entre nubes/ son como pájaros olvidados del hondo). Pero el espíritu, a pesar de sus horas bajas, requiere de éstas para el logro de su aspiración: el amor total, la unión en cuerpo y alma recuerdo de la unidad primigenia de las cosas, pero ya con una noción de lo que es el orden que no aparece aún cuando el Universo, mitológicamente, surge del Caos.



Continuamos con las referencias específicas a seres alados en La destrucción... Por lo que respecta al águila[4], y en tanto que símbolo de carácter solar, acostumbra a significar la espiritualidad en todo su esplendor, el estado exaltado y noble del espíritu en su naturaleza activa, lo divino y celestial enfrentado a lo ctónico simbolizado por la serpiente. Mezclada con ésta en forma de águila serpentaria, significa el espíritu unido a la materia o, por mejor decir, la purificación y sublimación de ésta[5]. No obstante, en el poema Cobra, el águila aparece disociada de la sierpe, en cuyo caso queda significada sólo la pasión como fuente de conocimiento que no como medio de elevación espiritual (Pasa y repasa el mundo,/... / cuando la piel entera ha huido como un águila que oculta el sol). Por lo demás, siempre vemos al águila representar al espíritu agudo y seguro de su perspicacia, sabedor de su altura y de lo que ésta supone como perspectiva realista (una/ roca a la vista del águila puede ser una roca), libre, sólida (el águila que acaricia a la roca como los sesos duros) y constatadora de la verdad de las cosas (si me rebajo para decir ternezas al águila caudal,/... / el Sol.../ desciende y se entretiene en establecer tiendas de aparatos eléctricos), para ejercer sobre ellas su voluntad de catarsis dentro del amor-voluntad con lo que, según hemos visto, ello conlleva de sacrificio (cfr. el poema Las águilas).
A la paloma, según los tiempos y las culturas, se la ha considerado ora símbolo del alma, ora del espíritu[6]; en nuestro poeta parece conservarse de algún modo dicha ambivalencia. El rasgo común a ambas interpretaciones es, a mi entender, el de la candidez; la paloma es, para Aleixandre, blancura entre las manos, sol o nube. Por tanto, se trata del alma que, por su pureza, alcanza el nivel espiritual; o bien el espíritu que por inocencia se ve resignado a experimentar la prisión de lo físico (las palomas.../ pasan bajo la piel.../ a hundirse en las entrañas con sus alas cerradas). La fusión de dos almas en semejante estado de candidez conduce a la muerte simbólica, esto es, la consumación del amor (palomas dobladas.../ ...picos que se traman como las piedras inmóviles). De lo dicho se deduce que, a diferencia del águila, en la paloma queda plasmado un nivel espiritual, si no inferior, sí más expuesto a las fluctuaciones propias de niveles inferiores, dada su mayor permeabilidad a lo sentimental.
Llegamos por último a la mariposa, el restante ser alado digno en este lugar de mención más extensa. La razón de incluirla aquí a diferencia de sus demás compañeros insectos es, precisamente, la de tener alas y con ello poder moverse en niveles simbólicamente más elevados que aquéllos, sin por ello alcanzar la altura de un ave. Con las interpretaciones del símbolo de la mariposa ocurre algo parecido a las de la paloma, aunque en un estrato inferior; en este caso varía entre los valores de «alma» y «vida». Ello conlleva que, del mismo modo que el alma está sujeta a muchos cambios, la adjetivación del motivo «mariposa» en Aleixandre sea comparativamente menos unívoca y más variada que la de otros. El alma tan pronto puede quedar extasiada y respetuosa ante la plenitud de lo real (donde las mariposas no se atreven a volar/ por no mover el aire tan quieto como el amor) como mostrarse pesada, posesiva y acostumbrada a unas pautas de las que le es difícil salir (mariposa de metal) o nostálgica de la pasión amorosa (fresca mariposa.../ alas, nombre o dolor); o bien hallarse imbuida de intelecto, consciente de la voracidad del sentimiento amoroso (mariposa de cristal impasible).
Hemos podido comprobar cuán amplia gama de matices y gradaciones introduce el poeta en la obra que nos servirá como aquí en otros lugares de pretexto para analizar paso a paso su rica simbología, por el momento ciñéndonos sólo al círculo animal. El próximo turno, para especimenes más a ras de suelo.


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[1] J. A. Valente, El poder de la serpiente, en Vicente Aleixandre. El escritor y la crítica (ed. José Luis Cano), Madrid, Taurus, 1977.
[2] Cfr. J.-E. Cirlot, Alas, en Diccionario de símbolos, Barcelona, Labor, 1992 (9ª. ed.).
[3] J.-E. Cirlot, op. cit., Vuelo.
[4] J.-E. Cirlot, op. cit., Águila.
[5] J.-E. Cirlot, op. cit., Águila y serpiente.
[6] J.-E. Cirlot, op. cit., Paloma.

domingo, 26 de mayo de 2013

Los pecados de la religión...



El término "religión" implica una obligación de tipo ético y moral con el sentido de las cosas y del Universo que, idealmente, lleva a un sentimiento de unión y armonía con el todo. Toda religión tiene un trasfondo de mito, es decir de explicación intuitiva y primitiva del porqué de las cosas, distinta a la del conocimiento extraído racionalmente, El gran problema surge desde que, a lo largo de la Historia, ese sentido de unión con todas las cosas va entrando en grandes crisis sucesivas, hábilmente aprovechadas por un sinnúmero de personajes que, amparados en lo nebuloso del mito, introducen sus propias leyes y normas morales en función de sus realidades personales e históricas; es decir, suplantan ese primitivo sentido moral en unión con el Universo, en muchos casos con consecuencias catastróficas para la Humanidad en forma de guerras, discriminaciones socioeconómicas, intolerancia, represión y mediatización del individuo por el individuo, como una forma más de poder en el mal sentido de la palabra.


Los orígenes del Cristianismo, por hablar de algo distinto al Islam, ejemplifican claramente lo dicho arriba en dos respectos:

a) La creación de un mito único sobre la vida de Jesús, creado tomando como base los rumores y relatos del pueblo acerca de hechos verídicos, recogidos en las versiones más dispares por decenas de escritores y con desajustes considerables de unas a otras versiones con respecto a la realidad de los hechos. Con todo ello, una serie de hombres, todos ellos de una u otra forma inmersos en la maquinaria política del Imperio romano y movidos por un afán de estabilizar y perpetuar un estatus sociopolítico, se propusieron la creación a conveniencia de un mito sobre la vida de Jesús, suprimiendo relatos enteros de datos reales que no convenían a sus fines, y magnificando o incorporando otros que remarcasen el carácter único y extraordinario de ese mito. Y creado ese mito único, la organización encargada de sustentarlo, valiéndose del Imperio romano como vía de transmisión y auge. Esos hombres fueron los que se dio en llamar los Padres de la Iglesia. Y el mito creado y modificado sobre la vida de Jesús, los denominados evangelios canónicos (que diferenciaron tajantemente de los llamados evangelios apócrifos como los de San Malaquías o Santo Tomás, estos con detalles auténticos sobre la vida de Jesús que, según su parecer e intereses, no convenían a la creación del mito por demasiado corrientes o vulgares).

b) El afán de suplantación de la religión pagana tanto en las festividades (una relación de las mismas se encuentra en http://www.monografias.com/trabajos6/paga/paga.shtml) como en las creaciones de santos ficticios sobre la base de deidades paganas (así, p. ej., San Nicasio o San Afrodisio nunca existieron históricamente sino que son los trasuntos cristianos -curiosamente varones- de dos deidades griegas, Atenea Nike y Afrodita).


[Comentario al artículo "Mahoma", por Fernando Vallejo (http://hazmeelchingadofavor.com/2012/09/14/mahoma-por-fernando-vallejo/)].


sábado, 18 de mayo de 2013

Entre ser o no ser...






APUNTES LUNARES

Dos son, en suma, los motivos de reunir estas anotaciones: la puntual certeza de la materialidad del tiempo (y, por tanto, de su fugacidad y perecer) lograda en un corto desplazamiento mezclado con recuerdos de la niñez; y por otro, la sensación de que, cuando observamos el objeto ya concreto como manifestación de energía, no sentimos el íntimo ímpetu que en nosotros provoca su espera e intuición. El placer está en proyectar, no en lo proyectado. La autenticidad de los documentos y citas aquí aportados fluctúa entre el cuestionamiento y el refrendo más absolutos. Ello implica que tanto da considerar como anécdota o como fundamento cualquier objeto de los aquí citados. La no interpenetrabilidad de los estados: vencida ficción según me aproximo a un punto. El roce pertinaz de una pierna deviene, en tal caso, algo del todo insoslayable para lo aquí expuesto.


Luna llena: reflejo del atómico estado. Esferilla en breve intervalo identificable. Fe congelada de una noche de mayo: ver y no ver. Sólo la fe perdura en la rueda sin fin, sin acertar a fijar nítidamente un cuandodónde.

Puntual vacío: admitir la insaciabilidad de lo condensado como cuerpo. El primer motor no puede estar exento de deseo. Violento clímax en la estancia, minúsculo como un universo. La luna lo sabe: tras la luzaventura, reguero de sombra y sombra. En el corazón, la penumbra.

Contemplación del animal fósil de la luna. Ver no da constancia de latido. Sólo siento la onda que dentro fluye, y un espectro de muerte ante mis ojos. ¿Qué más da el jazmín? Lo importante es bañarse en su irrepetible aroma, percibir la delgada línea entre la faz brillante y su real desaparición: presentimiento.

¡Qué misterio el del suicidio! La estudiada imprevisión de la hiedra es lo que le hace escalar el muro por ver si alcanza el supremo momento lunar. Desposorio en el filo impenetrable: algunos brotes rozan ya la luz apenas transida, creando una alquímica ilusión en rígidas ya espirales de azufre.

Hermandad de las luces: perecer por separado: ilusiones de la muerte: el giro como sobreposición al límite. Derviches planetas: el mundo abarcado en el instante. Llenar la vida: sorbo en la continuidad. Nos vemos cuando el ritual se consume y el caos esté por hacer…



jueves, 16 de mayo de 2013

Madre del calor...





Caldera. Sede de lo cálido y lo caliente. De esos cuerpos que en el tótum revolútum del baño público buscaban aliviar la férrea carga de los días en músculos exhaustos y ligamentos dolorosos aun a los más finos ungüentos de Libia y de la Arabia Pétrea. Esos divinos cuerpos ungidos y cubiertos del polvo de las palestras que, sumergidos en la calima vaporosa de la piscina, al calor del hipocausto, recuperaban su brillante textura bajo la ancha pala de espátulas y estrígilos.
Pero antes de quedar derruida legaste brasa y nombre al pequeño recipiente que animaba en su ardor aquel bullicio, para refugiarse y ser repartido entre el pueblo ávido de olla podrida y el ricohombre que acudía con los suyos en demanda del rey y como premio a sus servicios. Y aparecer, crecida en calderón, para dar nombre a estirpes que barruntaban la línea del precipicio, entre chaconas, gallardas, zarabandas y, sobre todo, la danza de la muerte...
Y cuánto vapor despedido por las galerías del tiempo y cuánto ardor de picón y braseros hasta que, en el mismo recodo del siglo de las luces, raptaron y encadenaron a fuego el agua que contenías para alimentar el corazón de monstruos fabulosos que movieron el mundo y su peso como un Sísifo contagioso. Y la faz de la tierra se fue convirtiendo en un surcado hervidero de máquinas que dieron su relevo a las huestes sin número del aceite pesado.
Hoy, como en los inicios, recuperas la terma que cada cual lleva en su morada, esa entraña tan maternal como casi incandescente en que poder refugiarse.



domingo, 12 de mayo de 2013

Quince años cumplidos...




Se cumplen quince años desde que Antonio Alfeca diera por concluido su primer poemario concebido como  tal. Un libro en que se debaten el sarcasmo y rebeldía, manifestaciones todas de una aguda conciencia de la decadencia de todo un estado de civilización.

Disponible para descarga gratis aquí.



viernes, 10 de mayo de 2013

Por los suelos...





Chancla. O menos aún, chancleta. Pensar que en tiempos de hordas de bárbaros rubicundos, membrudos y toscos, mientras Roma caía como a cámara lenta, eras una zanca, una bota para pies de gigante, una greba para tibias de granito, una bota persa hecha para una pierna como una segunda piel, una pierna en principio poderosa; enorme zanco hollador de ribas, lomas y bosques frondosos, proferidor de patadas más potentes que coces, inasequible a las zancadillas, que salió de sí y quedó aplastado por el peso de un cuerpo convertido en mole desproporcionada y que te dejó sin riego, momificada cual reliquia incorrupta, por los siglos de los siglos.

Pasaste de lo sublime a lo humilde; te quisieron rescatar pero ya no fuiste más que una versión achatada por la apisonadora del tiempo y sus billones de pies campando por la piel de toro. Zapato desvencijado por cientos, sin esperanza ya siquiera ni de una milagrosa lezna, al que superaron en lozanía incluso las babuchas, tan a ras de suelo. En un momento dado probaste fortuna cruzando el maldito gran charco, pero acabaste en los arroyos, en los caminos de los altiplanos, rota y convertida en mote para niñas abandonadas. Y en una nueva ola de vuelta acabaste para andar un rato por casa, a riesgo de ser doblemente pisada, o como lujo sin precio en todos los suburbios del mundo, o como fruslería para turistas anfibios de temporada, apestando polímero tóxico.

Y al final, caminando por la playa, te acabas despojando del minúsculo resto en que viniste a dar; es decir, te despojas de ti misma. Y en tu nada vuelves a crear, para siempre y por un momento, la primera pierna desnuda.


jueves, 9 de mayo de 2013

Muerte presentida...





(C) Antonio Alfeca
Tácito viento


Voz: María García Esperón
Música: L. Einaudi

miércoles, 8 de mayo de 2013

Más allá del fin...





No hay más pasos. No hay más tierra. 
Sólo enormidad de rostros como océanos 
que esculpen oscuras vetas 
conforme llega el ocaso. 
Donde me detengo, puedo contemplarlos sólo 
a través de los últimos vanos 
como masa de escamas, de sombra 
y de acuáticos leopardos. 
Poco importa que reflejen la infinita 
gama que va del negro al blanco: 
todos los cabellos dan en un 
solo color, apagado. 
Solo me siento. A veces me tiento a ser 
tesela de un antirretrato 
para darme sepultura, 
porque todo está inventado, 
y me lanzo al mar indiferente, 
como los otros, y solitario. Y zarpamos 
un hipotético plus ultra. 
Adiós. Andén veinticuatro.


(C) Antonio Alfeca
Poemas para nunca

Voz: María García Esperón
Música: L. Einaudi

domingo, 28 de abril de 2013

Eso que llaman singularidad...



RUDIMENTOS



Un impulso sin pie,
Donde el parecido..., ¿qué es eso?
¿Qué es ser?


Posible no cabía
En la valva toda del vacío:
Caber no podía.


Y fue, sin embargo,
Un polo, un moverse; más aún,
Fue continuo: algo.


Algo vibra, vibraba.
Trenzarse, redoblarse. Deber:
Una cuerda preparada.


¿O hubo primero espacio?
¿Del vibrar salió carne? ¡Buena
Pregunta para sabios!


No es cosa segura
Que después de una cuerda
Venga su atadura


¡Qué loca contumacia
Llamar de continuo ley
Al sonido de la magia!



[De El nudo, publicado por Antaura Ediciones].
(c) Antonio Alfeca

sábado, 20 de abril de 2013

Eternidad sencilla...



de ervas e melodias contra a morte 




ergo a axila esquerda bem lenta 
e meu anjo canta para que meus pelos 
tremam de novo como estrelas 
põe minha cabeça desmaiada sobre a macela 
e o algodão 
e derrama água com malva em minha minha língua presa 



então grito forte de modo que a morte seja mesmo o nada 



ele sorri como sempre e seu canto me ergue da terra 
e suas asas embalsamam minha carne viva 



levanto a axila direita e esfrego o sangue cansada 



desde menina 
sempre o amei 



e sempre soube da eternidade




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de yerbas y melodías contra la muerte




yergo la axila izquierda bien lenta
y mi ángel canta para que mi pelo
tiemble de nuevo como estrellas
pone mi cabeza desmayada sobre la hamaca
y el algodón
y derrama agua con malva en mi lengua mi lengua presa



mientras grito fuerte de modo que la muerte sea tal que la nada



él sonríe como siempre y su canto me yergue de la tierra
y sus alas embalsaman mi carne viva



levanto la axila derecha y restriego la sangre cansada



desde niña
siempre lo amé



y siempre supe de la eternidad.




Poema de Beth Brait Alvim, poeta paulista perteneciente al Círculo Cultural del distrito de Diadema, de donde volvió en 2010 a su Sao Paulo natal. Poeta de largo recorrido, junto con José Geraldo Neres es una de las autoras más destacadas de la literatura actual en Brasil con nombres como Floriano Martins o Claudio Willer, entre otros.

Traducción del portugués: Antonio Alfeca.